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1 de mayo de 2013

Capitulo V, Australia.


El viaje de los sueños
Australia:”Todo por la izquierda”
Crónicas de viaje, capítulo V.
Aquí el ochenta por ciento de las personas viven cerca de la costa.
Es lógico, Australia no fue hecho para que lo habitara el hombre…solo el aborigen ha logrado sobrevivir por siglos en esta tierra…
Esta es una tierra donde todo está hecho para matarte, las peores alimañas del mundo están aquí, los depredadores mas grandes están aquí…Hasta la tierra se confabula en contra del hombre…cuando te da agua, te da tanta que te ahoga…cuando necesitas sombra, te da fuego…hasta las piedras se erosionan en puntas afiladas para dañar…hay lugares hermosos, pero la mayoría inaccesibles.
Si te alejas de las grandes ciudades, debes tener cuidado con lo que bebes, donde pisas, donde caminas, donde descansas, lo que tocas…porque siempre está esperando algo para dañarte.
En el camino he aprendido que lo que necesites, siempre va a faltar…cuando vas con frio, el calor se ausenta…cuando tienes calor y buscas la sombra de un árbol para reposar, este árbol no existe…cuando yaces en un sopor húmedo y necesitas la brisa para enfriarte, esa brisa no estará. Si tratas de combatir eso, viajando de noche, los peligros de los animales sueltos, te hará desistir.
Me ha pasado de necesitar gasolina y no tenerla…esta tierra te desgasta, está hecha para desgastarte, es una tierra inhóspita.
Yo en ese sentido, no tengo problemas, soy una persona que cuando más exigente es el terreno, mi cuerpo y mi cerebro funcionan mejor.
Siempre digo que lo que no te mata, te hace más fuerte…pero esta no es una tierra de débiles…
Creo, que cuando comprendes como funciona esto, es cuando estás preparado para ganarle. No es más dura que cualquier desierto de América, solo que no te da tregua, cada día es un nuevo desafío…pero lo que Australia no sabe,  es que me encantan los desafíos.
Lo esencial de todo esto es conocer tus limitaciones y sentir a la maquina que te lleva…es un trabajo de equipo…ella nunca va a decir nada, pero tú tienes que saber cuando está cansada, cuando necesita parar, cuando está caliente, cuando le puedes pedir un esfuerzo más…logras hablar con ella como si fuera un animal.
Con la Kimco, hemos logrado adaptarnos de maravillas. Ya desde que subí en ella el primer día, le quedo en claro adónde íbamos y a ningunos de los dos nos quedo dudas de que allí llegaríamos.
Yo ya he hecho desafíos similares y la Kimco, por algo se vende en Australia…los chinos no son tarados, no van a vender algo que no funcione en este territorio.
Como me dijo un Aborigen Ayer en la noche, mientras maniobraba un Ipod:
-        …Tecnologii… Aborigen? Le pregunto
-        Aborigen yess, no estupid…
-        Jajajajajajaja!!! Veri gud!!!! veri gud!!!
Hablando de tecnologías, en este viaje he mejorado bastante.
El hecho de contar con una laptop, me ha beneficiado enormemente, aunque a veces se siente como una carga, tienes que reponer su bacteria, así como las de las cámaras y el teléfono.
Tienes un montón de ventajas, pero te haces esclavos de ellas, siempre estas buscando un lugar con electricidad, que te dé el soporte para los días que siguen.
La maravilla es la cocinita que me dio Celso…no consume casi nada, lleva una garrafita del tipo de las pinturas en spray, que es muy económica de recargar y las venden en todos lados.
Hierves agua en cinco minutos, esto te sirve para tu café o té… o esas sopas de dos minutos, que son muy nutritivas.
Puedes comprar aceite en spray, y puedes hacerte huevos, panceta y hasta panchos fritos (aquí son como una salchichita).
A veces cuando viajas solo, te cuesta más dinero hacer una comida, que comprar algo hecho…en Australia, creo que hasta para dos personas te sale más económico comprar comida.
Lo más barato que he encontrado fue un guisado de Canguro por cinco dólares.
En la parte del sur, el pescado con papas fritas oscila entre los  seis y once dólares.
Una parmeggiana, que sería una especie de milanesa napolitana, con queso y salsa de tomate por encima la consigues no menos de quince dólares.
Lo bueno de todos los platos, es que son bien servidos, en algunos lugares, comen dos por la opulencia del plato.
Una pizza, cuesta alrededor de los veinte dólares, es mucha para uno y poca para dos.
La coca cola de 600 ml cuesta cuatro ochenta y cinco dólares, la de litro y medio cuesta cinco cincuenta, y en algunos lugares hasta por cuatro dólares…esa relación de la bebida no tiene reglas…es como con el combustible, según la zona, es el precio.
El litro de agua embotellada la puedes conseguir desde siete cincuenta hasta diez cincuenta…el agua es cara…muy cara.
En materia de bebidas, la scweppes, con sabor a lima o limón la consigues por tres dólares y poco…es más energética y el agua es mineralizada…
Esto es el rango de lo más barato que puedes encontrar por aquí, sobrevives bien, sin problemas…pero te sales de estos rangos y precisas un tráiler de moto, para llevar la plata.
En otra entrega veremos costos de  alojamiento, eso es otro capítulo.
Bueno en resumen, luego de haber Dormido a treinta y tres kilómetros de Broome (una ciudad sin pena ni gloria) en un Roadhouse, me puse en marcha para llegar a Derby…el día transcurrió caluroso y circulaba en una vegetación densa, con pastos de dos metros y hormigueros de mas altura…fue una constante las termitas parecían ganado desperdigados por la sabana…los había de todo tipo y forma.
También aparecieron unos árboles con forma de botella…el árbol típico de África y Madagascar: el baobab…Aquí les llama boabs…es una costumbre australiana acortar las palabras.
Se dice que antes eran tantas las moscas que trataban de hablar abriendo lo menos posible la boca…por lo cual se acostumbraron a acortar las palabras, de manera que estas no se metieran dentro.
La especie menor del baobab es la que se encuentra aquí, alcanza a los diez metros de altura.
Aparte de los cocodrilos, la región de Kimberley no tiene muchos atractivos visuales…uno transcurre kilómetros entre nidos de termitas, otro tanto en una especie de sabana, con muchísimos baobabs y la combinación de estos sectores, en parte similar a la selva ecuatoriana y colombiana…con montañas y ríos, que en las épocas de lluvia inundan todo y en época de sequia desaparecen por completo.
Es bastante aburrido el panorama…uno entra a los poblados en busca de algo más,  que no encuentra a lo largo de muchos kilómetros.
Así fuimos pasando lugares como Fitzroy Crossing, Halls Creek, Warmun, Doon Doon, Kununurra, hasta llegar al territorio del norte.
Allí el panorama no cambio, pero las montañas le daban al camino la cuota necesaria de curvas, como para hacer del trayecto algo interesante…seguía entre la sabana, con hormigueros y grandes vegetaciones. Ahora con muchos incendios y partes quemadas.
Además por ser territorio de cocodrilos paraba en cualquier arroyo en busca de ellos.
La prohibición de bañarse o nadar en estos lugares seguía en vigencia y más reiteradas veces.
Fueron varios días de duro trajinar en la motocicleta, no llegaba a estar caluroso como más al sur, pero las temperaturas eran altas.
A no ser en la mañana o en la tarde, donde puedo mantener la moto en una velocidad constante, el resto del día pasa en descansos para que se enfríe y tramos cortos. Lo bueno de esta etapa es que entramos en todos los pueblos en busca de sombra y algo fresco. Lo malo es el ganado suelto en la carretera, fueron tres días en el cual manejamos un tramo en la noche…varios encuentros con el ganado, algunos peligrosos. No tuve más remedio, pues en esta zona oscurece a las 17:30, por lo cual si quería avanzar tenía que hacer un tramo nocturno.
Constantemente me detenía en busca de cocodrilos, cada vez que había un río me detenía...
Por lo cual nos conocimos cada pueblo desde Derby hasta Katherine…Nuestra búsqueda tiene sus frutos en Victoria River, donde encuentro mi primer cocodrilo…pequeño pero cocodrilo al fin…
La mejor jornada fue de Kununurra a Katherine donde metimos casi 500 kilómetros y pico…con muchas paradas…me cruce con ocho canguros y perdí bastante tiempo en lograr una buena foto, que al final, fue casi imposible. Estos animales me temen de verdad, cuando me ven, salen disparados, con saltos enormes y muy veloces.
No había tenido tiempo de programar mí llegada a Darwin, por lo cual en la noche me conecte a ver si conseguía que un amigo me recibiera: David. No sabía donde vivía, ni si contaba con el…al día siguiente tenía que encarar trescientos kilómetros hasta Darwin y no me quedaba mucho margen de maniobra.
Llegar hasta David, era toda una prueba…él era australiano y no hablaba español, por lo cual la comunicación iba a ser toda una incógnita.
Me dormí esa noche con la incertidumbre de si podría hacer el contacto adecuado.
La noche fue fresca por lo cual me desperté tarde en la mañana.
Cuando uno se duerme, generalmente quiere hacer todo en breves momentos, y muchas veces no se puede…tenía que levantar el campamento, conectarme a ver si había respuestas de David…y todo con el sol un poco alto, que va calentando todo a su paso.
Hasta uno se va calentando hasta el sudor…a mi me pone de mal humor hacer las cosas sudando…
Pero el día cambio cuando veo el mail de David y la dirección a la cual debo llegar…busco en el google maps y me hago un plano en la cabeza…Humm allí tendría que llegar.
Parto como a las nueve y treinta con el sol a pleno, ya desde entrada, sin poder avanzar mucho, comenzaron las paradas…lo típico de esta zona, ni una puta sombra en carretera…en la mañana la sombra daba en el lado derecho, pero del lado que íbamos, nada.
Vuelta a hacer lo del día anterior, caminar un poco, meterme debajo de cualquier sombra y entrar en los pequeños poblados a refrescarme…
Llegar la casa de mi amigo fue todo un parto, la calle lateral era de tierra y no la registraba nadie…por lo que estuve como una hora perdido por la zona…me conocí todo el barrio y un poco más, hasta Palmerston me recorrí.
Llego hasta la casa cercano el anochecer…fue fantástica la comunicación por medio del traductor de google…creo que esa noche ambos dejamos en claro nuestras ideas y proyectos.
David apostaba todas sus cervezas a que no era posible viajar en Australia y menos llegar a Darwin en la cilindrada que elegí…
Hoy hay una heladera llena de cervezas, dándome la razón.
Es desde esta casa que les escribo estas crónicas, ahora les voy a contar 
“mi encuentro con los cocodrilos”…
“La cuestión es así, siempre que paro, acostumbro a cambiarle el agua a las aceitunas…trato de que buscar un lugar apartado para hacerlo.
Esa tarde había parado en un vado, con un poco de agua oscura… me tiro por el barranco de manera de quedar cubierto de ojos extraños…no sea cosa que cuando vean lo que voy a sacar se me tiren encima!
Últimamente cuando voy a orinar no me saco los guantes, es por precaución, un mes y medio en esta tierra y no sabe qué puede hacer la grandiosa cuando le abra la jaula, capas que me pica y muero envenenado con mi propio veneno.
No sabía lo que iba a saltar de allí, cada vez que le corría el cierre.
Estaba en la operación de bajar el cierre, por encima mío pasaban los coches raudamente sobre la carretera…mientras observaba que nadie curioseara…
De pronto a mis espaldas siento un ruido muy fuerte como si estuvieran arrastrando varias bolsas por el lecho seco del rio.
Me doy vuelta sorprendido, y me veo a tres cocodrilos lanzados en carrera hacia mí, dos eran y uno más pequeño…pero venían alto del piso…
-        Puta, después de tanto andar venir a morir aquí!!
En un segundo se me pasaron mil imágenes, por un instante mi cuerpo se petrifico.
Al fin reaccionando, me pongo en posición de Chaki Chan, adelantando un pie y retrasando el otro…
Si tenía que morir allí, iba a dar batalla…no se la iban a llevar de arriba.
Los cocodrilos por un instante dudaron al verme parado tan decidido, pero siguieron con su ataque…
A lo Richie Martin con una finta (un pasito pa delante María… un pasito pa tras) me saco a los dos primeros de encima que siguen de largo, con la velocidad que traían…trataron de frenarse, pero los cantos rodados no los dejaron afirmarse…
Quede frente a frente al más chico, sin dudarlo de  un salto felino, pase por encima de él, arriesgando dejar los huevos en el tarascón que me tira…y ya me le tiro con mis dos manitos enguantadas directo a la cola…la atrapo como si fuera a estrangularla, apretando fuertemente…
Atrapar su cola y revolearlo tipo helicóptero fue una sola acción, ya se me venía uno de los grandes, por lo cual utilizo al cocodrilo como mazo, con la velocidad que traía por el giro, fue como que le pegara con una bolsa de portland en la cabeza…acuso el golpe quedando medio mareado, tan así que cerró sus fauces a una raíz de sarandí que bajaba por la barranca, sus dientes perforaron la raíz y ya no pudo sacarlos más…quedo sacudiendo su cabeza tratando de liberarse…
Yo seguía revoleando al cocodrilo chico, y ya se venía la dentellada del otro, por lo cual le meto el cocodrilo en su boca…entre el impulso que traía mas la dentellada del grande, el chiquito se sintió lastimado, lanzando un grito, como perro atropellado…
Ahí nomas, ya se trenzaron en lucha , desentendiéndose de mi…me doy vuelta para escapar…
Pero decidí terminar con lo que iba a hacer, fiel a mis principios…los cocodrilos estaban a mi costado, por lo cual me quedaba solamente orinar en el charco de agua.
Hecho esto, como un gato, trepo por la barranca en cuatro patas…rápidamente me monto en la Dinga y salgo raudamente del lugar, no sea cosa que hubiera cámaras en el bosque y hubieran quedado gravadas mis imágenes, (estos ponen cámaras en todos los lugares).
Lo de los cocodrilos no me preocupaba mucho, podía aducir que fue en defensa propia…pero estos gringos nunca me perdonarían que les hubiera meado el agua!”
Hasta la próxima entrega!
Ernesto Urrestarasu.
















































































































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