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5 de junio de 2016

Y aquí estamos, tratando de sobrevivir…como dijo mi amigo Stefano:”llevando una vida miserable”…por elección propia…
Muchas veces las cosas no salen como uno planea.
Había apostado todo a vivir en Indonesia, renté una casa, compré una moto, armé la casa con todo lo necesario para vivir cómodamente junto a la mujer que había conocido y amaba…
Tenía la certeza, que podría trabajar y quedarme en Indonesia, pero el gobierno me complicó con los papeles necesarios para quedarme…solo quedaba una opción, salir de Indonesia en tiempo y forma para regresar en algún momento.
Al final, desembarqué en Malaysia, sin nada, dejando todo en Indonesia, la mujer amada, casa, motocicleta y demás enceres.
Para colmo de males, la policía de Yakarta me incautó la valija donde iba la mayor parte del equipo de camping…sin tienda de campaña, ni cocina.
Llegué a  Malaysia solo con lo puesto…pero con la rebeldía necesaria para obtener energías para empezar de nuevo…
De los países en la redonda, Malaysia y Singapur no me exigían visa…en el resto era necesaria la visa de entrada, lo cual sin dinero, sin manera de generarlo, sin una cuenta bancaria, era casi imposible de obtenerlas…
Lo bueno fue reencontrarme con “la Burra Negra” tal cual la había dejado…eso era una buena señal, para seguir camino...







Los malayos me han preguntado por qué he elegido Malaysia como mi base permanente…”Yo no he elegido Malaysia para vivir, Malaysia es un accidente en el camino…es solo un momento para tomar impulso y seguir adelante.”
Ya que Indonesia esta complicado, Malaysia es un buen lugar para usar como base, hacia otros destinos.
De esta manera llegué hasta Gertak Sanggul, para dormir en la jungla, sin una almohada o un colchón para mis viejos huesos…viviendo en la montaña, solitario, bajando cada mañana a generar algún recurso en Teluk Kumbar…para poder comer y ahorrar lo mas que pueda de lo poco que hago, para seguir con mis planes.
Mientras escribo observo la selva que se pierde montaña abajo, dos gatos pequeños juegan cercanos, mientras “La burra negra” descansa en un costado…
Desayuné un capuchino con cuatro tostadas…al mediodía saldré a buscar Nassi Lemand (arroz con una salsa de pescado) a lo “de Norita”…un ringits de costo (25 centavos de dólar)…
Esa es la miserable vida que llevo, simple, no tan sana, sin afecto cercano…he dejado todo lo que amaba a un lado, esperando en algún momento mi arrepentimiento o el regreso…



Ahora no vislumbro cambio alguno, mínimo dentro de un año podré dar vuelta las condiciones para volver a transitar los caminos del  mundo…siempre dije que la vida es como el segmento de un electrocardiograma, lleno de subidas y bajadas.
Hoy me toca estar abajo, pero inexorable el segmento que viene es hacia arriba…he perdido el equilibrio entre las subidas y las bajadas, pero ya volveremos a recuperarlo…todo es cuestión de ser paciente y trabajar para cambiar las condiciones.
Muchos me han pedido que regrese a mi patria, donde ya he causado bastante daño a las personas que me amaban…daño causado por perseguir un sueño …pero ya había tomado la decisión de volver, siempre y solamente cuando, el circulo se cierre…
Cuando mi motocicleta, bordeando el atlántico, me lleve desde Alaska de retorno a Uruguay, cruzando el amazonas…pero para eso falta mucho tiempo…


Hoy estoy anclado en Penang, una isla salvaje y paradisíaca del norte de Malaysia…esperando que “pare de llover”…
“No hay mal que dure cien años, ni lomo que lo resista…”
Mis amigos de toda la vida son los únicos que han respondido a mi llamado de ayuda, eso me ha alegrado mucho…ellos están siempre incondicionalmente en las sombras, sin nombres, pero estando siempre dispuestos a tender una mano…siempre rescatando en las difíciles.
 Si le sumamos que las condiciones en los últimos días estaban cambiando…que ya había organizado bastantes eventos de cambio, pasando un momento muy positivo junto a los nuevos amigos Malayos, que me han ayudado bastante a salir del fondo del pozo.
“Querías aventura…tomá dos platos”
Abrazo.